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Creamos infancias sanas, felices y protegidas

Ser niño ya no es como años y décadas atrás; ser niño en pleno 2021 con pandemia de antesala es todo un reto. 

En un mundo de padres cansados por el afán del día a día, donde la era digital consume, la infancia a veces es vista como un impedimento en la continuidad productiva del día a día de los adultos, donde lastimosamente consciente o inconscientemente, se busca acelerar los procesos de los niños, volviéndolos más independientes, internados en pantallas y juegos digitales que los desconectan del presente, el desarrollo interpersonal  y las emociones.

Es importante  trabajar en la importancia de cuidar la primera  infancia y como adultos dejar salir ese niño interior, que  hará recordar el valor de las pequeñas cosas y permitirá la conexión con ellos a través de su lenguaje y la manera libre de expresión  a través del juego. 

Alzar la voz por la primera infancia, proteger los derechos de los niños y sensibilizar la sociedad hacia los menores, permite trabajar por una infancia sana, feliz, protegida que respeta los derechos de los niños.

Estos son los 10 derechos fundamentales de los niños, conocerlos, respaldarlos, protegerlos y colocarlos en práctica es un deber como adultos:

  1. Derecho a la igualdad sin discriminación
  2. Derecho a la protección especial, para que puedan crecer física, mental y socialmente sanos y libres.
  3. Derecho a tener un nombre y una nacionalidad
  4. Derecho a una alimentación, vivienda y atención médica adecuadas.
  5. Derecho a una educación y atenciones especiales para los niños con discapacidad.
  6. Derecho a compresión, amor por parte de las familias y la sociedad.
  7. Derecho a una educación gratuita. Derecho a divertirse y a jugar.
  8. Derecho a atención y ayuda preferente en caso de peligro.
  9. Derecho a ser protegido contra el abandono y el trabajo infantil.
  10. Derecho a recibir una educación que fomente la solidaridad, la amistad y la justicia entre todo el mundo.

Los primeros años de vida, desde el embarazo hasta la etapa final de la primera infancia (alrededor de los 7 años) generan los cimientos del desarrollo personal y marcan la adultez; las bases del aprendizaje se instauran en la virtud de cada persona y los valores que regirán para su proceder el resto de su vida.

La invitación es ser protectores de la infancia de los niños de casa, de aquellos que conocemos y aún de aquellos que vemos. Guardianes afectiva y familiarmente, a través de una comunicación basada en el amor, el respeto y la libre expresión. Guardianes por medio de una comunicación asertiva donde no hay gritos, maltrato físico o psicológico. Rescatar la niñez es un deber como padres y adultos.

Ver a través de los ojos de los niños, permitirse ser como el corazón de ellos, reconciliarnos con nuestro niño interior para un sano desenvolvimiento en los entornos y conectando con ellos, volviendo a jugar, reír, y en donde se disfrutan de las pequeñas cosas, nos demuestra que ser como niños es un beneficio para todos.

Cuidar la niñez como una semilla, que se riega, se cuida, se protege y crece como una planta que permanece fuerte y sana siempre.

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