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Cuando de puzles se trata podemos encontrarlos de cartón, de goma, de madera, en tres dimensiones, con varias capas, de niveles y de distintas formas y tamaños. Los puzzles son una forma de  entretenerse y aportan multitud de beneficios para el desarrollo de los niños.

Los puzzles nos permitirán desarrollar  la  observación y atención, reconocimiento de formas, colores y dibujos, de ordenar y clasificar piezas, de comparación y análisis, de abstracción, predicción y concentración.

También ejercitan la memoria visual del niño y le ayudan a trabajar y desarrollar la motricidad fina a través de la manipulación de las piezas y del agarre de pinza con los deditos.

Asimismo, los puzzles de jugando aprendemos potencian las habilidades espaciales y matemáticas, mejoran la inteligencia viso-espacial y la habilidad de pensar y percibir el mundo en imágenes. Por la cual se forma una sólida base para un posterior desarrollo de las capacidades aptas para la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas.

Construir un puzzle exige capacidad lógica y cierto desarrollo psicomotriz, por lo que con 12 meses aún es pronto para un bebe, pero con tu ayuda y ejemplo muy pronto podrá conseguirlo y sera capaz de completar la tarea él sólito. Pero sí podemos darle piezas grandes para que encajen y vayan probando.

Podemos sentarnos en el suelo a jugar con ellos y ayudarles a construir sus primeros puzzles para que vayan viendo en qué consiste la dinámica de juego. ¡Incluso a los más mayorcitos les encanta jugar a esta actividad en familia!

Los puzzles progresivos, que incluyen varias escenas o siluetas que van aumentando su número de piezas y nivel de dificultad, son una fantástica forma de averiguar qué nivel es el más adecuado para nuestro hijito y ayudarle a pasar al siguiente.

El mejor consejo para ayudar a los mas pequeñittos a armar puzzles planos es empezar por las esquinas, los bordes y finalmente el centro del dibujo. Los niños son grandes observadores y les encanta imitar el comportamiento de los adultos y pares así que bastará con que le muestres varias veces cómo se hace un puzzle para que le entren ganas de indagar por su cuenta.

Lo primero que debemos tener en cuenta es que cada niño tiene su propio ritmo de aprendizaje y es un mundo diferente. Aunque por lo general las marcas establecen unos rangos de edad en función del tamaño y número de piezas de los puzzles, si el niño está acostumbrado a montar puzzles puede requerir más complejidad antes. Por el contrario, los niños que apenas hayan jugado con puzzles necesitarán más tiempo para componer los más complicados.

A LOS 12 MESES, MENOS DE 4 PIEZAS

Lo mejor cuando son bebés es mostrarle un puzzle de 2 o 3 piezas que esté hecho, después separar las piezas y enseñarle que para que vuelva a aparecer esa imagen inicial tiene que unir las piezas.

En cuanto a la temática, los animalitos o las figuras geométricas son ejemplos de buenas ilustraciones adecuadas para los niños de esta edad. Incluso es muy buena idea comenzar con aquellos que tiene un fondo impreso que le permita identificar la posición por reconocimiento y pin de agarre.

 

A esta edad los mejores puzzles son los encajables o magnéticos, los que muestran formas sencillas y colores sólidos, grandes figuras fácilmente reconocibles por los peques y volumen suficiente para que puedan agarrar las piezas. 

De entre todos ellos, los puzzles de madera además de ser los más resistentes, también son agradables al tacto para los más pequeños. Si tienen asideros grandes o piezas que sobresalen del tablero, los peques serán perfectamente capaces de manipularlos. 

También la línea de productos de jugando aprendemos tiene modelos de puzzles tridimensionales fantásticos para ejercitas las habilidades motoras a esta edad, e incluso puzzles sensoriales con piezas sonoras o efectos visuales súper indicados para los niños más pequeños.

Los encajables que combinan piezas de madera con telas que ofrecen diferentes texturas son ideales para los niños de esta edad.

Y los puzzles sonoros, que reproducen los sonidos acordes a las figuras que los peques van encajando cuando aciertan, son otra genial alternativa.

En el documento pasado les hablamos de todo lo que se puede trabajar con los niños más pequeños, por eso si tu hijo ha estado jugando con juegos de encaje desde los 12 meses, a esta edad ya se les puede ofrecer puzzle de 4 a 6 piezas, tanto de madera como de cartón grueso, siempre que el tamaño de las piezas siga siendo grande.

Es el momento de mostrarles escenas o figuras de alegres colores más ricas en detalles, aunque las ilustraciones deben seguir siendo sencillas y los trazos del dibujo han de estar bien definidos.

 

Asimismo, podemos ampliar las materias y ofrecerles escenas de hábitos rutinarios o escenarios familiares y fácilmente reconocibles para ellos.

También podemos empezar a ofrecerles puzzles sencillos de 3 niveles, aunque aún necesitarán ayuda para completar.

A medida que tu hijo vaya creciendo, y si estos primeros le resultan fácil, podemos probar a enseñarles puzzles de más piezas siempre que en el tablero se muestren “pistas”, como la imagen o parte de la imagen de cada una de las piezas que va en cada lugar.

Los puzzles imantados o con “cañas de pescar” con una alternativa original al clásico juego de encaje. Desarrollan muchísimo la habilidad manual y la coordinación ojo-mano de los más pequeños y resultan muy divertidos. 

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